01/04/2010 , XAVIER BATALLA / La Vanguardia. Deportes
Por qué entra la pelota
¿Por qué terminó empatando anoche el Arsenal? "Fútbol es fútbol", que dijo un clásico
Anoche, en los primeros 22 minutos del dominio azulgrana en el Emirates Stadium, no se vio ningún gol a pesar de que el Barça disparó a puerta en once ocasiones (por ninguna del Arsenal). ¿Por qué no entró la pelota? Hace un año, Ferran Soriano, ex vicepresidente del FC Barcelona, publicó un libro, La pelota no entra por azar, con el que pretendió demostrar que, independientemente de los disparos al poste, gestionar un club de fútbol no es algo distinto de la tarea de administrar cualquier otra empresa. Fue un acertado intento de aportar racionalidad a una actividad en la que, a menudo, y sobre todo si se trata del Barça, la razón no siempre entiende las razones del corazón.
Los cuartos no son dineros
El fútbol es un fenómeno que, efectivamente, no sólo se juega con los pies. Y el Barça, que es el club con la mayor masa social de Europa, no es la excepción. La gestión también juega. Soriano lo explica así: "En el fútbol es imposible ganar de forma repetida sin ser un club grande. Es cierto que el Oporto ha ganado la Champions, pero, si analizamos un periodo de diez años, los equipos que ganan son siempre los que pueden pagar a los mejores jugadores". Y para pagar a los mejores jugadores, evidentemente, hay que tener un buen modelo de gestión.
Viene todo esto a cuento porque Joan Laporta cree haber encontrado en su "modelo de gestión" el argumento para que en las próximas elecciones gane la que, al menos de momento, considera que es la candidatura continuista. Laporta no sólo saca pecho por los éxitos deportivos, sino que los atribuye a su modelo de gestión. De Laporta podría decirse lo que Woody Allen dijo del escritor Norman Mailer: "Donará su ego a una universidad".
¿Resulta exacto decir que los históricos éxitos futbolísticos del Barça se han debido en las dos últimas temporadas al modelo de gestión que pretende patentar la actual directiva? En las dos últimas temporadas, después de dos campañas de desastre total, la pelota no ha entrado por azar. Eso es evidente. Pero no parece razonable asegurar que todo se ha debido al modelo de gestión. La historia es como es, y a veces se repite. ¿Por qué es más recordada la etapa de Josep Lluís Núñez: por su gestión, que económicamente no fue mal, o porque tuvo el acierto o la suerte de contratar a Cruyff, el entrenador que ganó cuatro Ligas consecutivas y la primera Copa de Europa? Pues con Laporta pasa lo mismo: tuvo el acierto y la suerte de contratar a Guardiola cuando el club naufragaba, modelo de gestión incluido.
La pelota no ha entrado en estas dos últimas temporadas por azar. Pero ¿cuál ha sido el modelo de gestión? ¿La dimisión de quince directivos en siete años? ¿El espionaje a cuatro vicepresidentes? ¿El nombramiento de Cruyff como presidente de honor del club para dividir a la masa social y poner en un aprieto a los candidatos no continuistas? Los títulos se han ganado en el terreno de juego como no había hecho antes ningún otro club en el mundo. Y lo que ha triunfado internacionalmente, para descrédito de los partidarios de la teoría de la conspiración, ha sido el modelo futbolístico del Barça, que empieza con Cruyff, quien introdujo al club en la modernidad, y que ahora ha sido corregido y aumentado por Guardiola y los canteranos, que anoche volvieron a ser siete, mientras que en el Arsenal no jugaba ni un inglés. Decía Soriano que para pagar a los mejores jugadores hay que tener un buen modelo de gestión. Y eso es cierto, aunque a veces el dinero sólo ficha a los más caros, como está empeñado en demostrar el Madrid. Sea como fuere, anoche tampoco fue el modelo de gestión el que marcó los goles del Barça. Pero ¿por qué terminó empatando el Arsenal en otro partido injusto? ¿Por su modelo de gestión? Porque el "fútbol es fútbol", que dijo Boskov, un clásico.
Los cuartos no son dineros
El fútbol es un fenómeno que, efectivamente, no sólo se juega con los pies. Y el Barça, que es el club con la mayor masa social de Europa, no es la excepción. La gestión también juega. Soriano lo explica así: "En el fútbol es imposible ganar de forma repetida sin ser un club grande. Es cierto que el Oporto ha ganado la Champions, pero, si analizamos un periodo de diez años, los equipos que ganan son siempre los que pueden pagar a los mejores jugadores". Y para pagar a los mejores jugadores, evidentemente, hay que tener un buen modelo de gestión.
Viene todo esto a cuento porque Joan Laporta cree haber encontrado en su "modelo de gestión" el argumento para que en las próximas elecciones gane la que, al menos de momento, considera que es la candidatura continuista. Laporta no sólo saca pecho por los éxitos deportivos, sino que los atribuye a su modelo de gestión. De Laporta podría decirse lo que Woody Allen dijo del escritor Norman Mailer: "Donará su ego a una universidad".
¿Resulta exacto decir que los históricos éxitos futbolísticos del Barça se han debido en las dos últimas temporadas al modelo de gestión que pretende patentar la actual directiva? En las dos últimas temporadas, después de dos campañas de desastre total, la pelota no ha entrado por azar. Eso es evidente. Pero no parece razonable asegurar que todo se ha debido al modelo de gestión. La historia es como es, y a veces se repite. ¿Por qué es más recordada la etapa de Josep Lluís Núñez: por su gestión, que económicamente no fue mal, o porque tuvo el acierto o la suerte de contratar a Cruyff, el entrenador que ganó cuatro Ligas consecutivas y la primera Copa de Europa? Pues con Laporta pasa lo mismo: tuvo el acierto y la suerte de contratar a Guardiola cuando el club naufragaba, modelo de gestión incluido.
La pelota no ha entrado en estas dos últimas temporadas por azar. Pero ¿cuál ha sido el modelo de gestión? ¿La dimisión de quince directivos en siete años? ¿El espionaje a cuatro vicepresidentes? ¿El nombramiento de Cruyff como presidente de honor del club para dividir a la masa social y poner en un aprieto a los candidatos no continuistas? Los títulos se han ganado en el terreno de juego como no había hecho antes ningún otro club en el mundo. Y lo que ha triunfado internacionalmente, para descrédito de los partidarios de la teoría de la conspiración, ha sido el modelo futbolístico del Barça, que empieza con Cruyff, quien introdujo al club en la modernidad, y que ahora ha sido corregido y aumentado por Guardiola y los canteranos, que anoche volvieron a ser siete, mientras que en el Arsenal no jugaba ni un inglés. Decía Soriano que para pagar a los mejores jugadores hay que tener un buen modelo de gestión. Y eso es cierto, aunque a veces el dinero sólo ficha a los más caros, como está empeñado en demostrar el Madrid. Sea como fuere, anoche tampoco fue el modelo de gestión el que marcó los goles del Barça. Pero ¿por qué terminó empatando el Arsenal en otro partido injusto? ¿Por su modelo de gestión? Porque el "fútbol es fútbol", que dijo Boskov, un clásico.
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